Turismo

Akumal, ejemplo de la restauración del coral.

En 2016 la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) designó la bahía de Akumal como zona federal de protección ambiental, así como área de refugio para la protección de especies marinas, lo cual la convierte en una región ideal para el estudio, conservación y restauración del arrecife. Científicos y conservacionistas del Centro Ecológico Akumal y de la Universidad Nacional Autónoma de México han realizado estudios sobre el estado del arrecife durante más de dos décadas.

Científicos y conservacionistas del Centro Ecológico Akumal y de la Universidad Nacional Autónoma de México han realizado estudios sobre el estado del arrecife durante más de dos décadas.

En 2018 se reportó que la enfermedad de pérdida de tejido de coral duro (SCTLD, por sus siglas en inglés) también conocida como síndrome blanco, tenía una alta tasa de incidencia en la zona del Caribe. Según los especialistas durante 2019 se ha perdido la misma cobertura de tejido vivo de coral que en los últimos 10 años. El impacto del síndrome blanco va más allá del control sobre la pesca o el acceso del turismo a las actividades recreativas. Las altas temperaturas del océano, así como la abundancia de nutrientes en el agua y recientemente el exceso de sargazo han acelerado el deterioro.

El impacto del síndrome blanco va más allá del control sobre la pesca o el acceso del turismo a las actividades recreativas. Las altas temperaturas del océano, así como la abundancia de nutrientes en el agua y recientemente el exceso de sargazo han acelerado el deterioro.

El Centro Ecológico de Akumal ha implementado un programa de restauración coralina que consiste en sembrar fragmentos de coral en estructuras artificiales. Con esto, los científicos y conservacionistas buscan restaurar la cobertura de varias especies de coral y también regenerar el hábitat para las poblaciones de peces para que poco a poco regrese la biodiversidad que caracteriza a este ecosistema. Es necesario legislar de forma adecuada el sistema de aguas residuales de las viviendas y del sector turístico, así como regular los nutrientes y contaminantes que se vierten en el drenaje. Si no se atiende este punto central, cualquier trabajo de conservación, protección y restauración será insuficiente para garantizar la salud del Sistema Arrecifal Mesoamericano.