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La revolución del bambú podría ser el futuro de la arquitectura.

El material que en el pasado fue considerado únicamente para construcciones pobres en Asia, es hoy uno de los que más popularidad está ganando. En todo tipo de construcciones, desde elegantes casas privadas, hasta edificios para oficinas, el bambú se ha convertido en protagonista, o por lo menos, ha ganado terreno a través de detalles que permiten reconectar los espacios de concreto con la naturaleza.

El bambú es la planta que crece con mayor rapidez en el mundo, por lo que es uno de los materiales más sostenibles para la construcción. Aunado a que goza de una textura amaderada de alta resistencia –incluso con una resistencia a la compresión mayor a la de la madera o el concreto y una tensión similar a la del acero– se ha convertido en el material que más se está buscando para las construcciones con un ángulo más amigable con el medio ambiente.

Una de las firmas que más ha experimentado con este material es la llamada Ibuku en Bali. La fundadora, Elora Hardy, lo ha elegido como la estrella de sus diseños, no solo por ser altamente sostenible (el ciclo completo de crecimiento es de entre tres y seis años), sino también porque es resistente a los terremotos y muy ligero, por lo que es fácil de transportar.

Le ha ganado terreno a la madera por su capacidad de renovación. A diferencia de ésta, el bambú crece con mucha rapidez, hay algunas especies que pueden llegar a crecer un metro en una semana o, incluso, hay otras que lo hacen a 10 centímetros por hora. Hacer esta sustitución puede ser una solución para combatir la deforestación que se presenta en varios bosques en todo el mundo, ya que la madera tarda entre 20 y 30 años para tener la madurez necesaria para ser utilizada.

Mismo material, una nueva visión

La arquitectura con bambú no es algo nuevo, existe desde el siglo XVI en áreas tropicales, sobre todo de Asia. En países como China e India era lo que las comunidades más pobres utilizaban para crear sus hogares y, generalmente, se trataban de espacios que no tenían mucha durabilidad. Ahora, con distintos tratamientos para hacerlo más longevo, como productos para aumentar su resistencia a los insectos, se ha comenzado a adoptar en el diseño de ambientes de Europa y América.

La demanda de este producto se encuentra al alza. De acuerdo con datos de Grand View Research, el mercado global de bambú en 2018 estaba valorado en 68 mil 800 millones de dólares y se espera un crecimiento anual del 5% desde 2019 hasta 2025. Las inversiones se han intensificado, sobre todo aquellas enfocadas en construcción sostenible. Cada vez más países como China e India han fortalecido sus esfuerzos para promover el bambú más allá del continente, por ejemplo, en 2017 el parlamento de India desclasificó el bambú como un árbol para ampliar las oportunidades lucrativas de este material.

En cuanto a sus debilidades, sus mayores enemigos son los insectos, por lo que las construcciones antiguas no tenían muchas posibilidades de sobrevivir por largos periodos de tiempo. Para incorporarlo a espacios arquitectónicos resulta indispensable someterlo a tratamientos anti-insectos, sobre todo termitas, de manera que, aunque tenga poca toxicidad, lo vuelva indigerible. Otro de los temas a tomar en cuenta es ver de dónde proviene, aquel que crece en cañadas es más fuerte que el de los valles, mientras que el que nace en tierras más secas también es más sólido. Algo que también vale la pena considerar es que aunque el exterior es resistente al agua y puede ser de gran utilidad, también limita el diseño pues lo hace más resistente a la pintura; aunque no es como si la necesitara, su color natural es muy bello y se ha convertido en un tono insignia para construcciones que cuidan el medio ambiente.

Del trópico a los hogares

Prácticamente todo lo que hoy se realiza de madera puede sustituirse por bambú, por lo que no es necesario limitarse a construcciones nuevas, se puede incorporar en pequeñas remodelaciones o simplemente en temas decorativos.

Los pisos son uno de los mejores ejemplos. Los mejores son aquellos de alta resistencia, que no se vean afectados por cambios en el clima y requieran poco mantenimiento. El bambú no solo tiene esto, sino que además por su color claro dará más luz a un espacio. Su durabilidad se compara con la de los pisos de madera sólida.

La madera en los baños siempre ha sido un reto, por lo que este material podría ser la solución para una decoración amaderada que no se dañe. Su resistencia a la humedad y a los cambios de temperatura incluso hacen posible la existencia de tinas de baño hechas de bambú. Dentro del baño también es popular en pisos, puertas, biombos y accesorios. El resultado es muy elegante, cálido y digno de un spa.

Las persianas de madera dotan a los ambientes con un aspecto elegante, además de que logran eliminar la luz exterior cuando se desea. Sustituirlas por bambú permite conservar el toque natural con un menor mantenimiento, ya que es un material muy resistente a la luz del sol y por lo tanto de alta durabilidad.

La cocina es otro de esos espacios delicados, en donde la humedad y el calor hacen que sea muy complicado elegir materiales distintos. Los gabinetes que muchas veces se realizan en madera pueden ser sustituidos por bambú que no solo combina con otros materiales como el acero inoxidable, sino que es muy resistente.

Los muebles y detalles exteriores pueden verse favorecidos por la impermeabilidad del material, por lo que bardas, puertas de regaderas exteriores, mobiliario de jardín y hasta jacuzzis realizados en este material conservarán su aspecto durante un largo tiempo.